Hacía frío, era uno de aquellos días de otoño en los que la gente no sale de casa sin bufanda o guantes. A pesar del frío Ella se encontraba en la playa, mirando el atardecer, el frío le traspasaba la piel, pero no importaba, en ese momento Ella sólo era consciente de sus recuerdos, sólo deseaba quedarse ahí, mirando como aquel hermoso sol se escondía tras el horizonte sin cumplir su función.
Su mente se encontraba en un viaje sin retorno al pasado, a aquella misma playa, tan sólo 1 año atrás, en ese entonces Él se encontraba con ella, abrazándola en el atardecer más hermoso que sus ojos puedan recordar, diciéndole que la amaba, pero que a pesar de ello Él tenía que cumplir con su deber, había sido llamado a servir a su país en una guerra que aún ahora, parecía no tener fin.
Ella recordó como le suplico que no se fuera, que no la dejará, más aún Él ignoro sus lagrimas, recordó todas las veces que aquellas lágrimas volvieron a surcar por sus mejillas, una y otra vez durante el pasado año, en algún momento llegó a pensar que las lágrimas no se acabarían nunca, pero lo hicieron.
Las primeras semanas fueron duras, nadie sería capaz de decir lo contrario. Las pesadillas en donde el moría a manos del enemigo, eran las visitantes de cada noche, la despertaban tal cual un huésped inesperado e indeseado, con el tiempo, aquellas imágenes se instalaron en sus ojos y eran parte de su día a día.
Los primeros meses el escribía cada semana sin falta, tal como había prometido, al cuarto mes las cartas comenzaron a ser mensuales, al séptimo mes ya no existía carta alguna. Ella pensó que Él había muerto, tal como en sus pesadillas, quizás por una bala en el cráneo o quizás por una puñalada en el corazón, a pesar de que su mente le decía que esta era la verdad Ella se negaba a creerlo, prefirió imaginar un mundo en el que Él no escribía porque ya no la amaba, dónde su corazón ya no latiera por ella, a aceptar el cruel escenario en el que su corazón ya no latía de ninguna manera.
En ese momento sintió una mano callosa rosar sus mejillas por debajo de sus ojos, secando sus lágrimas, Ella no se había percatado de que aquellas gotas de agua salada estaban ahí, 3 meses atrás ya no tenía lágrimas, Él le había dicho una vez, que cada ser humano tiene una cantidad limitada de lágrimas.
Una corriente eléctrica recorrió su cuerpo cuando la mano desconocida se posó finalmente, del todo, en su mejilla.
- ¿Por qué lloras?- Dijo una voz aterciopelada.
- Lloro porque no eres real, eres sólo parte de mi magnifica imaginación, lloro porque sé que en el momento en que abra los ojos ya no te volveré a ver y lloro más que nada, porque a pesar de que sé que no eres más que un muy vivido sueño, no quiero despertar.- Respondió ella en un susurro tan delicado como el viento.
- Hey- dijo Él, con una sonrisa en el rostro, a pesar de no verlo Ella sabía que Él sonreía - Abre los ojos, soy real, he vuelto, he vuelto por ti, porque te amo más que a nada en este mundo- Ante esas palabras ella comenzó a reír de forma histérica.
- Esto me demuestra cuan cruel puede llegar a ser mi imaginación, está claro que no eres real, eres sólo parte del juego que ha decidido emprender mi mente, aún así quiero creerlo, más sé que todo es una ilusión, el que hayas vuelto, el que me sigas amando, todo es parte de un sueño, del que por más que me duela, debo despertar.
Él sonrió, ella seguía siendo tan obstinada y terca como una mula, tal como un año atrás, cuando Él la dejo por cumplir el deber adquirido con su país.
- ¿Cómo puedo hacerte entender que esto no es un sueño?.- Susurro Él cerca del rostro de la muchacha.
Ella decidió que de una vez por todas dejaría a su mente ganar, le daría en el gusto, aunque después terminara más rota de lo que ya estaba.
- Un beso - Musito sobre los labios de Él, imaginando que si iba a jugar al menos disfrutaría del juego, que si debía doler al menos dolería la sensación del casi beso recorriendo su piel.
Él sin dudarlo acerco sus labios a los de ella, en el momento en que entraron en contacto todo volvió a su normalidad, todo volvió a ser como un año antes, como si él nunca se hubiera ido y como si ella nunca hubiera llorado la muerte de su amor desaparecido.
- Eres real- dijo Ella incrédula - ¡Eres real!- volvió a repetir lanzándose a sus brazos.
- Soy real- reconoció Él - Vamos a casa pequeña, estás temblando- paso un brazo por sus hombros en un abrazo intimo - Hay mucho de lo que debemos hablar.
Ella sabía que Él traía consigo la carga de dar muerte a personas inocentes, que al igual que él, sólo eran otros títeres más de aquella triste situación. Ella sabía que Él ya no era el mismo de antes, debido a todo lo que vio en el campo de batalla, pero eso no importaba. Lo único que importaba realmente es que Él estaba ahí, con ella una vez más, ya no sólo era una ilusión, Él era real y aún la amaba.
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