viernes, 1 de agosto de 2014

Capitulo 2.5: Egoísmo

Suspiró, mientras caminaba, el viento helado de otoño rosaba sus mejillas húmedas.

A pesar de amarla lo suficiente como para volver, los errores que había cometido durante el período de guerra permanecerían por siempre en su memoria, él sólo esperaba que ella pudiera ser capaz de perdonarlo, mas su corazón no guardaba muchas esperanzas de aquello.

Y allí se encontraba él, parado frente a la misma puerta, de la misma casa de madera que había visitado miles de veces en otras oportunidades, sus manos temblaban al acercarse a la puerta, él nunca había sido una persona nerviosa, pero imaginar verla nuevamente hacia a su corazón latir de forma apresurada, sudar sus manos y todos esos signos de nerviosismo de los que tantas veces se había burlado en el pasado.

Tomo un respiro profundo e inspiro el valor del general de guerra en el cual se había convertido y golpeo la puerta de aquella casa.

En un instante apareció frente a él, una señora de pelo castaño y de unos brillantes e intrépidos ojos negros, al mirar a quien estaba tocando su puerta la sonrisa en su rostro fue evidente, más no dijo nada, simplemente señalo en dirección a la playa, él le sonrió en forma de agradecimiento y se encamino al mismo lugar en el que le había dado la amarga noticia un año atrás, al mismo lugar en el que ella le había rogado hasta las lágrimas, su corazón se encogió de pena al recordar el rostro de ella empapado de lágrimas que por más que él quisiera detener, no podía, porque él era el culpable de aquellas gotas de agua salada, él y la maldita guerra por la cual había tenido que abandonarla, volvió a suspirar, quizás el décimo quinto del día, él no lo sabía, a él no le interesaba, sólo necesitaba verla y abrazarla y saber que a pesar de todo ella estaba ahí con él, quizás lo que estaba a punto de hacer era lo más egoísta que haría en su vida, apresuro el paso, con aquel pensamiento en la mente, y corrió por ese camino tan conocido para él, al llegar frente a la orilla, como otras tantas veces en las batallas, su vista recorrió de manera inmediata todo el perímetro de aquel desierto lugar.
Jadeó con sorpresa al verla solo a unos metros alejada de él, infinitamente más hermosa que antes.

Sus pies, sin su consentimiento, empezaron a correr hacia ella, él moría de ganas de abrazarla y volver a sentirse vivo, porque si, él se sentía como un muerto en vida.

Llego frente a ella y reconoció, nuevamente, aquellas gotas de agua salada de las que, sabia, él era el culpable y se maldijo como otras tantas miles de veces, por hacerla llorar.
Sin dudarlo un segundo más estiro su mano y en el instante en el que sus dedos tocaron la mejilla cálida y mojada de la chica, supo que ese era su lugar y que no dejaría que nadie la separara de su lado otra vez, ni siquiera él mismo, ni los errores del pasado, él sabia que muchos de estos harían que ella lo odiara de forma permanente.

No, se aseguró, él no permitiría que eso pasara, a pesar de que él siempre llevaría ese peso consigo, no dejaría que ella supiera la verdad, él inventaría un mundo de mentiras si era necesario para que ella no se moviera de su lado.

Definitivamente si, se dijo a sí mismo, es el acto más egoísta que he hecho en la vida.

Lo que él no sabía era que ni la batalla más dura en el campo de batalla lo había dejado preparado para lo que estaba por venir.

Capitulo 2: Saber

Ninguno de ellos lo estaba, ninguno estaba preparado para los pruebas venideras.

Muchas veces ellos se burlaron de la vida, ahora la vida había decidido que era tiempo de burlarse de ellos.

Erase una tarde de verano cuando ellos caminaban a la orilla del mar en aquella playa, su playa, llena de tantas lágrimas y recuerdos, que luego de un tiempo fueron guardados y encerrados con candado en la memoria de ella.

Ella pensaba en los hermosos que habían sido los últimos 6 meses con él, con él a su lado acompañándola en cada momento, en cada instante, día a día, ella sabía que siempre lo amaría.

Él en cambio, pensaba en aquel día, en esa misma playa, en que había decidido ser egoísta.

Aquella misma mañana recibió con temor una llamada… una llamada del pasado, de aquel pasado que tanto quiso evitar & olvidar, a pesar de que sabía lo imposible que podría llegar a ser.

Él aún no tenía el suficiente valor como para contarle a ella lo sucedido en aquel tiempo, aún se odiaba día a día por ello y sabia que ella lo odiaría incluso más que el mismo cuando la verdad se presentara en su cara, porque si, tenía que enterarse, él ya no podía seguir escondiendo más aquel oscuro secreto, la culpa lo calcinaba poco a poco por dentro, cada día al ver su sonrisa sincera la desesperación y la culpa eran peores, ellas eran su fiel compañía cada día, hora a hora, minuto a minuto.

Ella lo amaba a pesar de todo el daño que él le había causado con su marcha, ella lo amaba, como se ama solo una vez en la vida, mas sabía, sabía que algo no estaba bien, la persona que volvía a ella luego de un año entre armas de fuego no era la misma que quien la dejo una vez por servir a su país.

Sabía que él no era el mismo, sabía que escondía algo oscuro, mas su personalidad avasalladora se veía reducida a cenizas frente a la mirada verde de la persona que amaba, cada vez que intentaba hacerlo hablar no hacía más que balbucear mil palabras de rosas y amores pasados, sin embargo ella sabía, sabía que él no quería que supiera, sabía que saber le haría daño, sin embargo sabía que el daño ya estaba hecho y que como muchas otras veces en la vida no quedaba ninguna otra opción más que afrontar las consecuencias de sus actos, de los actos de ambos.

Ambos sabían que ese era el momento exacto, en aquel lugar donde muchas otras palabras fueron dichas tiempo atrás, mas ninguno de ellos se atrevía a comenzar aquella dura conversación que sabían los dañaría.

Te preguntaras porque si ambos sabían no simplemente lo dijeron?, solo déjame explicarte que pensar en él pasado para ellos no era fácil, él, él simplemente había cometido un error, sin embargo cada acto conlleva consecuencias y cada consecuencia tiene un fin, muchas veces bueno, y muchas otras veces malo.

Ella, ella solo fue ingenua, esperando un amor, un amor joven, un amor que nació de las risas de dos niños que jugaban a esconderse en los rosales, un amor que ahora, sin ella saberlo, la llevaría hasta las más afiladas y oscuras espinas que una rosa puede tener, un amor que la llevo a las alturas y ahora esperaba el momento exacto para dejarla caer…

Fácil

Estar con él es casi tan fácil como respirar, después de una maratón y considerando que soy asmática, de todas maneras dicen que lo fácil viene, fácil se va y digo casi, porque fácil es lo que menos él es, con sus miedos, su inmadurez, sus defectos, sus cicatrices, pero aún así el siempre está dispuesto a curar las mías primero y no ha dejarme curar las suyas. Siempre preocupado de que es lo que me pasa, pero jamás dejándome ver que es lo que a él le pasa, pero por muy raro que parezca, todo esto tiene sentido en una extraña y ridícula manera, el quererlo, el que él me quiera, todo esto, tiene sentido, en la más retorcida, extraña y ridícula manera, querer no siempre es fácil, no quiero que lo sea, no siempre es simple, no me interesa que lo sea, no siempre es perfecto, pero podemos hacerlo perfectamente imperfecto. No necesito palabras lindas ni demostraciones de afecto constantes, los “te quiero” se los puede llevar el viento, lo que yo quiero es uno brazos que me refugien incluso cuando creamos que no parará de llover jamás, una mano que me tome cuando esté a punto de tropezar con mis propios pies, una sonrisa que me diga que de alguna u otra manera los días mejorarán, es por esto que sé que estar con él no es fácil, no es simple, no es perfecto, porque ni él ni yo tenemos personalidades pequeñas, somos enojones, gritones, quisquillosos, pero a pesar de ello en nuestra propia retorcida y rara manera estar juntos es perfectamente imperfecto.

Esas veces

A veces, mi corazón late de una manera tan veloz que ni el más sensible oído es capaz de oír su palpitar.

Esas veces son cuando te veo, cuando te acercas y me abrazas de la mejor forma de todas, protectora y con cariño, jamás pensé en volver a sentirme una niña de nuevo y lo vuelvo a ser, cada vez que busco refugio en tus brazos;

Esas veces cuando no despegas tu mirada de la mía y veo tus ojos variar entre el negro y el verde que tanto me gusta, jamás pensé que el verde podría volverse mi color favorito;

Esas veces, esas simples veces cuando acercas tu boca a la mía, simplemente rozándola, incitándome, provocándome, esperando que yo tome la iniciativa, jamás pensé que podría desear tanto un beso de alguien;

Esas veces en que te extraño y mi corazón se aprieta y el pecho se siente lleno, jamás pensé tener la capacidad de extrañar tanto a alguien;

Esas veces cuando me despierto a mitad de la noche por un mensaje tuyo, aún sigo pensando en cómo lo hago siendo que mi sueño es pesado y nada puede despertarme;

Esas veces en que puedo dormirme en tu pecho, jamás encontraré una almohada más cómoda que tu pecho, ni un mejor arrullo que el palpitar de tu corazón;

Esas veces que despierto a tu lado, jamás pensé que me gustaría despertar temprano un día en la mañana;

Esas veces en donde tu nombre aparece en la pantalla de mi teléfono, jamás pensé que un simple mensaje pudiera iluminar hasta el más gris de los días;

E incluso esas veces, esas veces en las que sólo hablas por hablar, diciendo estupideces y haciéndome reír o esas veces en las que te pones serio y hablas algunos temas con una madurez impropia de ti, jamás pensé….. Jamás pensé que quien aceleraría mi corazón fueras tú.

jueves, 24 de julio de 2014

;

Hoy vengo a decirte que continúas siendo mi libro favorito, el que nunca quise terminar de leer, el cuento breve, guardado en mi memoria, que leeré mil veces.

Un 26 de Diciembre de noche, cuando cada uno piensa que nada puede ir peor, alegraste mis días, supiste hacerme sonreír de nuevo y día a día te fuiste ganando un lugar especial en, el que según yo, era un frío corazón.

Nunca podré explicar cómo día a día esperaba con ansías que llegara la noche, para poder hablar de todo y nada, revelar secretos, ambiciones, metas, deseos y un sinfín de cosas que jamás me había atrevido a decir.

Y aún así tú te atreves a preguntarme “por qué yo?” y mi respuesta siempre será la misma “por qué no tú?”. Viste en mi a pesar de las barreras de concreto puestas a mi alrededor, escalaste una a una con una paciencia increíble y me demostraste que el mundo no es sólo blanco o negro, que hay puntos grises, aunque yo odie tus malditos puntos grises, existen y muchas veces son para mejor, no todo tiene un “por qué”, ni una razón que ser, pero sinceramente, yo creo que nosotros lo tuvimos, lo tenemos, tenemos un razón de ser y no sólo por la leyenda del hilo rojo, y si, sé que tu continuarás burlándote toda la vida de que yo sea tan humanista y vea el mundo a través de metáforas, muchas cosas suceden porque si simplemente, otras porque el universo entero conspira para que ellas sucedan, nosotros fuimos, somos, una conspiración del universo con una meta en común, la chica que se cree fuerte cuando no es más que un osito de peluche vestido en cuero y escondido del mundo, y el muchacho indeciso que aún no decide si quiere madurar o seguir siendo un niño pequeño…. Nuestra razón de ser? Necesitamos ver las cosas desde diferentes perspectivas para ver qué es lo que realmente queremos, con que nos sentimos cómodos, si siendo fríos o cálidos o niños o adultos, es un proceso de transición, que nosotros estamos viviendo tarde, quizás por errores ajenos, pero al leer las conversaciones viejas sé que no nos equivocamos al decir que esta es una nueva etapa que estamos viviendo juntos, descubriendo sentimientos, miedos, cicatrices y a mi sólo me queda pensar que no pude haber escogido una mejor pareja de crimen.

Si, quizás nos equivocamos, no te lo niego, apresuramos las cosas, pero era porque lo necesitábamos, necesitábamos vivir esa ilusión, como si fuéramos dos pequeños que ven un arco iris por primera vez y lo único que quieren es saber como llegar al final para encontrar al duende con la olla de oro, pero aquí no hay olla de oro, cierto? aquí al final del camino simplemente habrá otra persona reflejando nuestros temores, inseguridades, errores, alegrías, logros, sueños, pero si incluso los más grandes artistas pudieron empezar sus obras desde cero, por qué nosotros no? tenemos el borrador, es hora de hacerlo perfecto, porque en esta historia, en esta montaña rusa, en este bote estancado en el río ambos vivimos como protagonistas y antagonistas a la vez y dime tu, quién de los dos es más perfeccionista?

Hace un mes, te prometí que no soltaría tu mano, que te ayudaría a superar tus miedos como tu lo hiciste conmigo y sigo aquí, no por atadura a una promesa tan frágil como el cristal, si no, porque creo en ti y en aquellos ojos soñadores que yo adoro con el alma. Si.. Muchas veces puedes ser el idiota más frío del planeta, como yo también puedo ser la estúpida más terca en el universo, pero… eso es lo que nos ha traído hasta aquí, a un punto sin nombre, donde no importa nada, no importa la gente, el clima, el día del año, a este punto que un “ven” es un “te necesito” y un abrazo puede solucionar problemas monumentales, estamos parados en uno de tus malditos puntos grises y aún así, a pesar de que siempre he sido una persona de blanco/negro, puedo entenderlos, puedo pararme en ellos sin temor a que todo se revuelva.


Y si, quizás algún día tenga el valor suficiente, tome las riendas de mi vida, tome mi notebook, un reproductor de música, por esas casualidades de la vida olvide el móvil en casa y me vaya a un lugar frío, como tú, tan frío que te calé los huesos, pero hermoso y admirable, acogedor y único y ahí en ese lugar decida contarle al mundo nuestra breve historia, con todos los detalles, manipulaciones, besos sorpresa e incluso quizás aquellos detalles sucios que sólo sabemos tu y yo, “manipulando al manipulador”; “la nieve al sol” o quizás el mismo nombre de este blog, citando a Neruda, “para que nada nos separe, que nada nos una”, pero eso cariño, será cuando nuestra historia tenga un punto final o puntos suspensivos, porque por reglas de gramática un punto y coma no es el fin de nada;

jueves, 5 de junio de 2014

Amor

 Amor, una palabra, un apodo, un sentimiento, tantas cosas que están encerradas en sólo 4 pequeñas letras no es así?, crecí toda mi vida en base a cuentos de hadas en donde la princesa siempre es un niña consentida que se enamora al instante y sin sentido del príncipe del cuento, alto, guapo, caballero, atento, etc.
 Jamás pensé que yo podría llegar a sentirme así hasta el día que te conocí, las primeras conversaciones sin parar hasta las 6 AM diciéndonos todo y a la misma vez diciéndonos nada, confiando en el otro sin si quiera vernos las caras, enamorándonos a cada minuto sin si quiera saberlo.
 Aquel 6 de Marzo un primer beso, aún no sé porque lo hice, será quizás por el hecho de que me desafiaste y una persona como yo jamás le dice que no a un reto, quizás también fue por el simple hecho de salir de la curiosidad, ver si la persona que había llegado a conocerme tan bien en 3 meses, me movía el piso de alguna otra manera, me lo negué a mi misma tantas veces, que hasta yo creí que era verdad.
 Y así fue pasando el tiempo, aquel beso en vez de alejarnos nos acercó incluso más, creando una confianza tan grande entre nosotros, una confianza irreemplazable, los dos seguimos con la vida que creíamos querer, sin embargo nunca fuimos muy lejos del otro, "ya llegué"; "cuídate"; "llegaste bien?"; "pásalo bien"; "avísame cuando llegues", eran y son frases comunes en nuestro vocabulario y es aquí cuando te das cuenta de que aquella vez que nos dijeron "los amigos no se comen" tenían razón, porque sin saberlo nosotros habíamos dejado la amistad a un costado del camino.
 Enamorarme de ti? sinceramente? lo mejor que me ha pasado, aveces pienso que decir te amo es poco, que esa manera en la que se me aprieta el corazón cuando me miras con tus ojos verdes y achinaditos llenos de felicidad, o la forma en que late mi corazón al ver tus ojos cafés llenos de preocupaciones e incertidumbres e incluso la forma en que se acelera mi pulso al ver tus ojos negros llenos de excitación por sobre los míos, eso de alguna forma tiene que ser más que amor. Descubrir uno a uno tus gestos, tus clases de sonrisas, cuando estás incomodo, cuando estás cansado, cuando estás alegre y por muy raro que suene incluso cuando hablas de mi sonríes de forma distinta, tus ojitos cansados de sueño o esa forma tan profunda que tienes de suspirar cuando algo te preocupa enserio, que cuando eso sucede lo único que buscar es un abrazo fuerte en un silencio profundamente cómodo, siempre he sido una persona detallista, pero darme cuenta que conozco cada uno de tus gestos me hace darme cuenta que en verdad te amo, que en verdad estoy enamorada, te lo dije hace no mucho, para una persona que jamás conoció la palabra amor en toda su extensión, enamorarse es casi un epifanía, definitivamente tu eres mi epifanía favorita.
 No me queda más que agradecerte mi amor, agradecerte el que me hagas sentir como si estuviera viviendo mi propio cuento, mi propio libro favorito, el que me regalonees tanto que me sienta como una princesa enamorada profundamente del príncipe encantador, el que me dejes ser yo misma contigo, una cabra chica, celosa, enojona, insegura, muchas veces débil; por dedicarte a descubrir todos esos aspectos de mi personalidad que nadie conoce, mis cicatrices, mis temores, mis alegrías, simplemente gracias por serlo todo mi amor, por dejarme perderme en tus ojos y refugiarme en tus brazos cada vez que algo anda mal.
Te Amo, como jamás pensé amar a nadie.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Capítulo 1: Real

    Hacía frío, era uno de aquellos días de otoño en los que la gente no sale de casa sin bufanda o guantes. A pesar del frío Ella se encontraba en la playa, mirando el atardecer, el frío le traspasaba la piel, pero no importaba, en ese momento Ella sólo era consciente de sus recuerdos, sólo deseaba quedarse ahí, mirando como aquel hermoso sol se escondía tras el horizonte sin cumplir su función.
    Su mente se encontraba en un viaje sin retorno al pasado, a aquella misma playa, tan sólo 1 año atrás, en ese entonces Él se encontraba con ella, abrazándola en el atardecer más hermoso que sus ojos puedan recordar, diciéndole que la amaba, pero que a pesar de ello Él tenía que cumplir con su deber, había sido llamado a servir a su país en una guerra que aún ahora, parecía no tener fin.
    Ella recordó como le suplico que no se fuera, que no la dejará, más aún Él ignoro sus lagrimas, recordó todas las veces que aquellas lágrimas volvieron a surcar por sus mejillas, una y otra vez durante el pasado año, en algún momento llegó a pensar que las lágrimas no se acabarían nunca, pero lo hicieron.
    Las primeras semanas fueron duras, nadie sería capaz de decir lo contrario. Las pesadillas en donde el moría a manos del enemigo, eran las visitantes de cada noche, la despertaban tal cual un huésped inesperado e indeseado, con el tiempo, aquellas imágenes se instalaron en sus ojos y eran parte de su día a día.
    Los primeros meses el escribía cada semana sin falta, tal como había prometido, al cuarto mes las cartas comenzaron a ser mensuales, al séptimo mes ya no existía carta alguna. Ella pensó que Él había muerto, tal como en sus pesadillas, quizás por una bala en el cráneo o quizás por una puñalada en el corazón, a pesar de que su mente le decía que esta era la verdad Ella se negaba a creerlo, prefirió imaginar un mundo en el que Él no escribía porque ya no la amaba, dónde su corazón ya no latiera por ella, a aceptar el cruel escenario en el que su corazón ya no latía de ninguna manera.
    En ese momento sintió una mano callosa rosar sus mejillas por debajo de sus ojos, secando sus lágrimas, Ella no se había percatado de que aquellas gotas de agua salada estaban ahí, 3 meses atrás ya no tenía lágrimas, Él le había dicho una vez, que cada ser humano tiene una cantidad limitada de lágrimas.
    Una corriente eléctrica recorrió su cuerpo cuando la mano desconocida se posó finalmente, del todo, en su mejilla.
- ¿Por qué lloras?- Dijo una voz aterciopelada.
- Lloro porque no eres real, eres sólo parte de mi magnifica imaginación, lloro porque sé que en el momento en que abra los ojos ya no te volveré a ver y lloro más que nada, porque a pesar de que sé que no eres más que un muy vivido sueño, no quiero despertar.- Respondió ella en un susurro tan delicado como el viento.
- Hey- dijo Él, con una sonrisa en el rostro, a pesar de no verlo Ella sabía que Él sonreía - Abre los ojos, soy real, he vuelto, he vuelto por ti, porque te amo más que a nada en este mundo- Ante esas palabras ella comenzó a reír de forma histérica.
- Esto me demuestra cuan cruel puede llegar a ser mi imaginación, está claro que no eres real, eres sólo parte del juego que ha decidido emprender mi mente, aún así quiero creerlo, más sé que todo es una ilusión, el que hayas vuelto, el que me sigas amando, todo es parte de un sueño, del que por más que me duela, debo despertar.
    Él sonrió, ella seguía siendo tan obstinada y terca como una mula, tal como un año atrás, cuando Él la dejo por cumplir el deber adquirido con su país. 
- ¿Cómo puedo hacerte entender que esto no es un sueño?.- Susurro Él cerca del rostro de la muchacha.
    Ella decidió que de una vez por todas dejaría a su mente ganar, le daría en el gusto, aunque después terminara más rota de lo que ya estaba.
- Un beso - Musito sobre los labios de Él, imaginando que si iba a jugar al menos disfrutaría del juego, que si debía doler al menos dolería la sensación del casi beso recorriendo su piel.
    Él sin dudarlo acerco sus labios a los de ella, en el momento en que entraron en contacto todo volvió a su normalidad, todo volvió a ser como un año antes, como si él nunca se hubiera ido y como si ella nunca hubiera llorado la muerte de su amor desaparecido.
- Eres real- dijo Ella incrédula - ¡Eres real!- volvió a repetir lanzándose a sus brazos.
- Soy real- reconoció Él - Vamos a casa pequeña, estás temblando- paso un brazo por sus hombros en un abrazo intimo - Hay mucho de lo que debemos hablar.
    Ella sabía que Él traía consigo la carga de dar muerte a personas inocentes, que al igual que él, sólo eran otros títeres más de aquella triste situación. Ella sabía que Él ya no era el mismo de antes, debido a todo lo que vio en el campo de batalla, pero eso no importaba. Lo único que importaba realmente es que Él estaba ahí, con ella una vez más, ya no sólo era una ilusión, Él era real y aún la amaba.